Soledad y escritura

Publicado el 28 abril, 2008 a las 11:36 AM por admink Ningún comentario

Esa dama ciega llamada Soledad que atrapa al incauto en su carcel de fantasmas, conquistó el corazon del diablo que esto escribe, amparado por la lluvia que cae fuera, en el mundo real, tan tópico como típica mi forma de actuar ante la adversidad, ante las olas de este intempestivo mar que se adentra hasta tus pechos sin nada esperar, sin aguardar fortuna de cualquier estilo, sin reventar la banca de ningun casino.
Como bandera solo quiero los plieges de tu vestido, como color solo acepto el azul de tu lacerante mirada, o quizás el gris de mi extraña, oscura y polvorienta morada.

 
Tengo fe en ti como ser superior, como diosa del amargo averno que se escurre entre el eterno invierno de mi largo letargo, como la hoja en otoño, como las amarillas cartas que al buzón trepan, como el pájaro sin alas que, sin embargo, vuela.
Soledad, triste y vieja, amiga de noches en vela, de libros vacios forrados en tela, interferencia de la radio que por mi agónico sueño vela.
Soledad, compañera de barra de bar, sabor del último trago de whiskey en aquel garito, resaca de lunes, camino que nadie querría andar.

 
Soledad…
Te ocultas tras la última mujer a la que quise besar, tras la última mano de poker de la noche, tras la luz apagada o encendida, da igual.

El dia que te conocí creí ver reflejado en ti a un chaval, ancho de miras pero corto de edad, al que la vida dio tres o cuatro palos y un hogar, pero se olvidó de darle un don, el don de amar.
Casi desde la primera noche trabajaba para ti a jornada completa, saciando tu sed de incautos, de peregrinos perdidos en tu bosque encantado.

No pude ni darme cuenta de que el sueldo mínimo era seguir los pasos del malo de las películas, que todos mis planes fueran frustrados por el bueno de turno, de quedarme compuesto y sin botín, de aceptar los rechazos con un mohín.

 
Ahora rimo sátira con lágrima y temo el dia en el que me abandones como haces con todos, caprichosa, infeliz, eres como yo temía, insegura y vulnerable pues, si al destino le viene en gana, Soledad, te derrota una sola alma humana.
Tan mala y tan común, eres el paso adelante en el puente sobre el río, eres espiritu y ciencia mezclados, eres el manjar del ciego, que ahoga sin comerlo, eres el bicho que roe en el vientre, eres, sencillamente, la parca vestida de raso.

 
Tan soso resulta el sabor de tu rosada piel que, con lágrimas le doy gusto, sabor salado y un cierto picante desagrado. Receta eres pensada en la ardiente cocina de Belial, gestada a fuego lento con la secular paciencia de las añejas secuoyas, emplatada en la tierra y probada por tantos como yo que, casi todos te conocen.

 
Mujer de vida alegre, no conoces al, tiempo ha, nacido en el pesebre, mas señor has, por fuerza de tener, pues no cabe en tan poco espacio tanta mala idea ni tanta torre de Babel.
Mujer…

 
Apagado como la ultima bombilla que quedaba en aquella habitación, vacío de ideas y aliviado, aborté de mis malas ideas, de mi locura, te puse los cuernos con la dama Escritura.

Colaborador: Miguel

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